El cuerpo sutil

Son muchas las culturas ancestrales que hablan sobre una energía sutil que es parte esencial de la vida. En la cultura china por ejemplo, se le conoce como Qi o Chi que se podría traducir en “flujo vital de energía”, en la cultura hindú esto mismo se conoce como Prāna, que se traduce en “energía vital”, y en el antiguo Egipto se le llamaba Ka.


Se le dice sutil a este tipo de energía haciendo referencia a que en la actualidad los instrumentos científicos no son capaces de medirla con exactitud  (ver artículo Midiendo el campo bionergético), sin embargo hay muchos científicos que están intentado estudiar este fenómeno y una de las definiciones más interesantes es la que entrega el ingeniero y homeópata George Vithoulkas:


La energía física se manifiesta en un marco espacio-temporal positivo, tiene una naturaleza eléctrica y posee masa positiva. Se desplaza más lentamente que la velocidad de la luz y da origen a la gravedad. Esto significa que se puede ver. Sin embargo,  la energía sutil se manifiesta en un marco espacio–temporal negativo y posee masa negativa. Es magnética por naturaleza y viaja más rápido que la velocidad de la luz. Esto significa que no se puede ver pero si percibir.


Y de la misma forma que las culturas ancestrales hablan de esta energía, también reconocen que en el cuerpo humano existen determinadas estructuras por donde esta energía sutil fluye, entendiendo que la enfermedad surge de un bloqueo o mal funcionamiento en estos sistemas.

 

La cultura hindú habla de los 7 chakras, o 7 centros de energía, que organizan al cuerpo humano en todos sus niveles:

 

El séptimo chakra tiene relación con el pensamiento elevado, el conocimiento y la integración de nuestra forma espiritual y física.

 

El sexto chakra está asociado con la intuición, la capacidad de percibir la desde la realidad más concreta hasta la más abstracta, está conectado con los procesos mentales.

 

El quinto chakra está relacionado con la expresión de nuestro ser interior hacia el exterior, se le asocia también con la palabra, la comunicación.

 

El cuarto chakra se relaciona con el corazón, es el vehículo por el cual amamos a la humanidad en general. Es la unión entre los tres superiores y los tres inferiores, los conecta.

 

El tercer chakra está asociado con la relación hacia uno mismo. Es fuente de energía física y de poder.

 

El segundo chakra se relaciona con el aspecto emotivo de los seres humanos, con la pasión y la sexualidad, es centro de la fuerza creativa.

 

El primer chakra está relacionado con el funcionamiento del cuerpo y la sensación física (sentir dolor o placer físicos). Se relaciona con la conexión con la tierra y los vínculos familiares, la tribu.

 

Cada chakra está relacionado tanto con las funciones fisiológicas como con las emociones y la espiritualidad, regulando todo en el ser humano. Los chakras vibran desde dentro del cuerpo físico hacia afuera, irradiando la información a través de la piel. También llevan información desde afuera hacia adentro transformándola para su recepción.

 

Las terapias que trabajan con estas energías se suelen conocer como “vibracionales”. La energía es generada a través de la vibración y por eso tiene una frecuencia específica, y estas terapias usan de forma intencional una frecuencia para  afectar positivamente a la frecuencia  del paciente y así llevar al organismo hacia el balance energético.


Una forma de trabajar con los chakras por ejemplo, es sentir su vibración y el sentido de su movimiento, por lo general si gira en el sentido de las manillas del reloj y de forma constante es un chakra saludable y si es en el sentido contrario está bloqueado, sin embargo esto es una generalización puesto que hay casos en que es al revés, como cuando la mujer está menstruando.


Es muy interesante constatar que entre las variadas técnicas que hay para conectarse a través de las manos con esta energía sutil, la mayoría coincide en que la intención y la conexión de manera amorosa y delicada es determinante para la efectividad del tratamiento.

 

 

 

 

 

REFERENCIAS


Dale, Cyndi. “The Subtle Body: An Encyclpedia of Your Energetic Anatomy”. 2009.
Estévez, Manuela. “Anatomía Energética”. EN: http://www.enbuenasmanos.com/anatomia-energetica
 

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